Es raro que una persona que haya vivido en el barrio madrileño de Lavapiés, en los años 50, no recuerde a Gloria Domínguez Carpio. Era una mujer muy poco agraciada, solterona y sin ningún pretendiente, se ganaba la vida fregando suelos, no tenía familiares cercanos ni amigos, su casa era una habitación sin ventanas y, en resumen, su existencia se limitaba a trabajar y a dormir, pero todos la envidiaban. Se la veía feliz.
Algunos de los que rozaron por instantes la vida de Gloria no perdieron la oportunidad de preguntarle -con más indiscreción que sutileza- cuál era la razón de su desconcertante estado anímico. Y, palabras textuales de la señora Domínguez: "La gente me tomaba por una jovencita loca, por una loca clínica, mas no desgraciada. No lo decían, pero sus miradas bastaban. Además, se despedían de inmediato y no volvían a tocar el tema. Explicarles que mi alegría se debía a la ilusión de llegar a casa para dormir cuanto antes y así soñar el mayor tiempo posible les parecía demencial".
Ella no recuerda desde cuando empezó a vivir en sus sueños. También asegura no conservar imágenes de sus primeros años en casa de sus padres. Le gusta creer que llegó a ese mundo perfecto por casualidad, gracias a su curiosidad infantil. Sin embargo, Andrés Blanco, ex empleado del clausurado orfelinato Santa María, donde ella se crió, plantea que fue el dolor profundo y constante lo que la llevó a refugiarse en la fantasía. En todo caso, más allá del origen, lo relevante en su juventud era su presente. Y el presente no es algo que se ve o se toca o que está en el entorno, sino aquello que se siente y se percibe. Por eso mismo su felicidad era tan real.
Apenas se acostaba entre las delicadas sábanas, Gloria despertaba junto a su marido y hacía el amor, sintiendo las caricias de los primeros rayos del sol. Después alistaba a sus dos hijos para ir al colegio mientras él les preparaba la merienda. El resto del día lo iba construyendo a su antojo. Pero no siempre fue de ese modo. Al comienzo dedicaba mucho tiempo a concentrarse en algo específico para soñar con ello, y a menudo no resultaba. Cuando eso le fue fácil, empezó a manipularlos desde dentro, en sus duermevelas, cosa que le cansaba muchísimo. Con los años, aprendió a vivir dormida. Aquel proceso fue de la mano del tipo de sueños que creaba, pasando de princesas y hadas a una vida real perfecta.
El lunes 9 de marzo de 1959, dentro de su rutina, Gloria conoció a un asturiano que la comenzó a querer, aunque para ella sólo era un contratiempo. Él no desistió, cada día se enamoraba más de la felicidad que transmitía y se lo hizo saber con cientos de detalles y algunas palabras. "Sólo por escucharlo, llegué hasta sentirme infiel con el hombre que me había dado dos hijos en mis sueños. Sé que puede parecer ridículo… ¡teníamos una relación de casi 7 años! Una relación preciosa, ideal".
Un día, de repente, Gloria aceptó salir con el pretendiente. También aceptó casarse con él y emprendieron una nueva vida en Asturias. "Qué se va a hacer, me enamoré. Yo quería al padre de mis hijos, lo quería mucho, pero no era la clase de amor por la que eres capaz de dejarlo todo, tu armonía, incluso tu felicidad".
Actualmente Gloria Domínguez sigue casada en Asturias y tiene tres hijos y cinco nietos inscritos en el registro civil español. Asegura que todas las noches continúa viendo a sus otros dos descendientes, que aún no le han dado nietos.
Algunos de los que rozaron por instantes la vida de Gloria no perdieron la oportunidad de preguntarle -con más indiscreción que sutileza- cuál era la razón de su desconcertante estado anímico. Y, palabras textuales de la señora Domínguez: "La gente me tomaba por una jovencita loca, por una loca clínica, mas no desgraciada. No lo decían, pero sus miradas bastaban. Además, se despedían de inmediato y no volvían a tocar el tema. Explicarles que mi alegría se debía a la ilusión de llegar a casa para dormir cuanto antes y así soñar el mayor tiempo posible les parecía demencial".
Ella no recuerda desde cuando empezó a vivir en sus sueños. También asegura no conservar imágenes de sus primeros años en casa de sus padres. Le gusta creer que llegó a ese mundo perfecto por casualidad, gracias a su curiosidad infantil. Sin embargo, Andrés Blanco, ex empleado del clausurado orfelinato Santa María, donde ella se crió, plantea que fue el dolor profundo y constante lo que la llevó a refugiarse en la fantasía. En todo caso, más allá del origen, lo relevante en su juventud era su presente. Y el presente no es algo que se ve o se toca o que está en el entorno, sino aquello que se siente y se percibe. Por eso mismo su felicidad era tan real.
Apenas se acostaba entre las delicadas sábanas, Gloria despertaba junto a su marido y hacía el amor, sintiendo las caricias de los primeros rayos del sol. Después alistaba a sus dos hijos para ir al colegio mientras él les preparaba la merienda. El resto del día lo iba construyendo a su antojo. Pero no siempre fue de ese modo. Al comienzo dedicaba mucho tiempo a concentrarse en algo específico para soñar con ello, y a menudo no resultaba. Cuando eso le fue fácil, empezó a manipularlos desde dentro, en sus duermevelas, cosa que le cansaba muchísimo. Con los años, aprendió a vivir dormida. Aquel proceso fue de la mano del tipo de sueños que creaba, pasando de princesas y hadas a una vida real perfecta.
El lunes 9 de marzo de 1959, dentro de su rutina, Gloria conoció a un asturiano que la comenzó a querer, aunque para ella sólo era un contratiempo. Él no desistió, cada día se enamoraba más de la felicidad que transmitía y se lo hizo saber con cientos de detalles y algunas palabras. "Sólo por escucharlo, llegué hasta sentirme infiel con el hombre que me había dado dos hijos en mis sueños. Sé que puede parecer ridículo… ¡teníamos una relación de casi 7 años! Una relación preciosa, ideal".
Un día, de repente, Gloria aceptó salir con el pretendiente. También aceptó casarse con él y emprendieron una nueva vida en Asturias. "Qué se va a hacer, me enamoré. Yo quería al padre de mis hijos, lo quería mucho, pero no era la clase de amor por la que eres capaz de dejarlo todo, tu armonía, incluso tu felicidad".
Actualmente Gloria Domínguez sigue casada en Asturias y tiene tres hijos y cinco nietos inscritos en el registro civil español. Asegura que todas las noches continúa viendo a sus otros dos descendientes, que aún no le han dado nietos.
19 comentarios:
Pues ha sido todo un hallazgo encontrar este blog, tienes punteria escribiendo y no solo esta historia que me ha parecido muy bella, si no los poemitas que hay en las anteriores entradas, genial, con tu permiso pasaré por aqui de vez en cuando para degustar tus escritos, un saludo
Hola Dama...
Un gusto conocerte...opino exactamente como Irene Comendador..hice el mismo camino y tu poesía es muy especial..te leeré..
Tu cuento es muy bueno y original..me encantó tu prosa..
Un abrazo desde el sur
Interesante historia Cheer , hay veces que podemos confundir el sueño y la realidad , xque cuando eres consciente de los sueños , estos se pueden vivir como tal . No es habitual , pero tampoco irreal
Un abrazo y un placer conocerte .
Hola Cheer,
He pasado por el blog "El vuelo de Hécate" y me causaste impresión.De ahí que tomara un respiro, pudiera ver un poco como deleitas a los lectores y me hecho seguidor tuyo. Ánimo.
Si quieres encontrarme, estoy en este enlace: http://joaquinlourido.blogspot.com/
Un abrazo desde Lucus Augusti.
Querida Cher: encantador tu relato pero aun más encantadora Gloria,esa mujer que vive dormida. En el sueño también estamos vivos y tal vez algunos preferimos vivir en nuestro particular sueño.
Muchas felicidades.
Un beso
Gracias por seguir. Abstracción textos y Reflexión. Interesante su blog
Un cordial saludo…
Demuestra que cuando se quiere se puede no importa la edad, condición economica, solo tienes q luchar por lo que quieres así es en la vida real.
Realmente esta muy bueno
un saludo
hermosa historia, bellamente contada.
hay un delgado hilo entre la realidad y el sueño.
un placer leerte.
besos
Bonita historia de ficción, para
Gloria real, los sueños la hicieron
crer que era cierto. Soñar es vivir
en tanto que no despiertas.
Besos
Ángeel.
Hola: Entré por casualidad, pero me quedo por decisión, un blog muy interesante.
Si tienes ganas, te invito a darte una vuelta por el mío.
Un cariño.
Humberto.
Me ha gustado mucho tu relato, pasaré a leerte, sin duda. Un abrazo.
Hola amiga Cheerr...`Precioso relato y exquisita la forma de plasmarlo en la pantalla.
Bueno la imagen verla aquí me llena de orgullo y me hace muy feliz.
Tienes un blog precioso...Reflejo de una mujer con una gran sensibilidad.
Te deseo amiga un feliz fin de semana...Repleto de paz...luz y amor...Besitos
¡¡Hola!!! Cheer
Solo saludarte y desearte feliz día
Muy buen espacio!! Gracias por compartir…
Exquisito lo que nos regalas
Hola,preciosas y profundas letras van desnudando la pura y genuina germinal belleza de este blog, si te va la palabra encadenada, la poesía, te espero en el mio,será un placer,es,
http://ligerodeequipaje1875.blogspot.com/
gracias, pasa buen día, besos efímeros...
Hola,preciosas y profundas letras desnudan agrestemente la pura y genuina hermosura de este blog, si te va la palabra encadenada, la poesía, te espero en el mio,será un placer,es,
http://ligerodeequipaje1875.blogspot.com/
gracias, pasa buen día, besos trepidantes....
Muy interesante tu relato
y el modo de expresarlo
con tanta poesía y admiración,
te sigo
realmente el cuento, no tan cuento, ya que las fantasìas suelen ser un refugio antes de tomar desiciones dràsticas y la "claridad" que se tiene en la duermevela no està despuès en ningùn momento del dìa, me gustò muchìsimo. Yo tambièn escribo desde que no sabìa escribir y contaba mis historias a travès de dibujos. te invito a visitar mi blog.cuentosparaadultosde...patricia figura.
Entradas como la tuya son necesarias.Remueven conciencias.Un blog lleno de creatividad.T sigo.T invito a seguir mi blog.Saludos poéticos.
Ande por onde eu andar
Vá eu para onde eu for
Esteja onde eu estiver
Fica sabendo que estas sempre
Num cantinho do meu coração
Hugs and Kisses..
.•´ ¸.•*´¨) ¸.•*¨)
(¸.•´ (¸.•` Feliz Semana – Happy Week
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